Biografía

Sofía Rincón, proveniente de una familia de artistas ligados a las artes plásticas, fundamentalmente pintura, está imbuida en el arte desde que tiene memoria. Siendo su abuela su primera mentora. Centrada en la pintura copista, siempre le insistió a Sofía en que ella no debía copiar sino que debía dejar libre su imaginación y aplicarla a las técnicas que aprendiera fomentando así su creatividad a la hora de llevar a cabo las imágenes. A lo largo de los años y hasta tener catorce, Sofía aprendió de mano de su abuela y diversos libros que ésta le daba a usar lápiz, tinta, acuarela, acrílico, la inició al óleo y le enseñó técnicas de papel maché, manipulación del barro y costura.

Tras dificultades personales a la edad de quince años, Sofía se sumerge en una etapa tenebrista en la que las influencias de Francis Bacon, Giacometti, las cabezas grotescas de Leonardo da Vinci, la música de Marilyn Manson, Rammstein, Stravinsky y autores como Beckett o Kafka cobran una gran relevancia en su visión del mundo. Durante esta época, la artista emplea fundamentalmente tonos oscuros y utiliza con frecuencia el recurso de las lágrimas en los personajes que pinta.

Con dieciocho años conoce al que durante cinco años será su maestro intelectual. A lo largo de esta época, Sofía descubre diversos movimientos artísticos y de pensamiento y desarrolla técnicas más detallistas y rigurosas mediante libros proporcionados por su mentor. Su arte pasa a ser mucho más colorista y se centra en las caras de los personajes pasando a ignorar en gran medida el cuerpo de éstos hasta el punto de que, en la mayor parte de las ocasiones, sus retratos son cabezas flotantes. Durante estos años desarrolla un profundo interés por las humanidades y la literatura viéndose influida fundamentalmente por Nicolás Gómez Dávila, Ellul, Albert Caraco, Rabelais, Suetonio y Lichtenberg.

Entre 2014 y mediados de 2016 Sofía experimenta un cambio de pensamiento que fue fundamental para su obra actual pues en ese lapso de dos años pasó de ser comunista a ultraconservadora para, tras esta inmensa montaña rusa emocional que supone replantearse los cimientos de uno mismo, desembocar en el liberalismo al descubrir biografías de persadores, personajes y autores como Margaret Thatcher, Hayek, Churchill, Zheng Shi,, Lautrec o Iris Murdoch. A día de hoy, en 2020, Sofía prefiere no utilizar ninguna etiqueta política pues considera la realidad como algo más complejo que simples bloques.

En 2017 la artista decide emprender su propio camino, siendo Catherine Robbe-Grillet uno de sus referentes en esta nueva etapa en la que Sofía deshinibe su sexualidad desarrollando un aprendizaje a través de lo erótico.

Las ideas de Sofía, tanto a nivel estético como intelectual, chocan con las dicotomías políticas. Es aquí es cuando emerge su idea de llevar a cabo un movimiento artístico denominado «La Derecha Como Performance» que, pese al nombre no es un manifiesto para revindicar la derecha, sino un escrito en oposición a la censura del pensamiento políticamente correcto, presentando ante la arena pública la cara más desenfadada y libre de imposiciones externas de las posturas políticas. De hecho, el manifiesto lo firman tanto personas de izquierda como de derecha y liberales. A raíz de la destrucción del significado de la palabra «facha» por parte de la extrema izquierda Sofía crea el concepto de Fach Fetish (fetichismo facha) en un alarde de hacer patente el humor contrapolítico por encima de lo ideológico. Bajo el paraguas del Fach Fetish entra cualquier expresión erótica con un componente surrealista ya sea consciente o inconsciente en el que se haga algún tipo de alusión a lo actualmente considerado de derecha y/o ultraderecha, parodiando el conservadurismo. El enemigo de Sofía Rincón es el puritanismo, venga de izquierda o derecha.

En 2019 la Great Miami Chamber of Commerce comenzó a exponer de forma permanente un cuadro de Sofía Rincón cuyo título es «Mujer abandonando el puritanismo» (óleo sobre lienzo) en el que reivindica la acogida del erotismo, rechazando las vertientes neopuritanas del feminismo radical y el ultraconservadurismo. La cruzada de Sofía Rincón es la lucha por la normalización del sadomasoquismo, el progreso hacia el transhumanismo y el empoderamiento femenino a través del erotismo.

Sofía Rincón no tiene miedo a expresar sus opiniones a través de su arte. No obstante, en su obra habla de su interés por el ser humano pues Lichtenberg decía que «probablemente no haya superficie más interesante que la del rostro humano». Las imágenes de Sofía Rincón son profundamente antropológicas, quiere ahondar en los problemas humanos: el erotismo, la muerte, la belleza, la barbarie… Algunos de sus referentes plásticos son Adolph Menzel, Francis Bacon, Picasso, Magritte o Manet, haciendo inmenso hincapié en el uso del color, que abunda en toda su obra, pudiendo expresar la tragedia y la comedia de manera muy vívida, remarcando esos contrastes tan inherentes a la vida humana.